27 de abril de 2021

Jesús Fichamba, el artista orgulloso de sus raíces: El día que me muera quiero que me entierren con mi moño, mi poncho y mis alpargatas

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Nació el 7 de febrero de 1947, en el mes del amor, un sentimiento ferviente cada que hablaba de la música, sus amigos y familia. Lo romántico y sensible de su personalidad se mezcló con una fuerza vocal y seguridad inquebrantable aquel 21 de septiembre de 1985, cuando Jesús Fichamba representó al Ecuador en el festival de la decimocuarta edición del Gran Premio de la Televisión Iberoamericana (OTI), en España, ocupando el segundo lugar en la competencia.

El legado de Jesús Fichamba en sus amigos y colegas ecuatorianos

Hoy, lunes 26 de abril, su voz decidió apagarse definitivamente, luego de luchar incansablemente contra el COVID-19 por alrededor de cuatro semanas, pero su interpretación de La Pinta, la Niña y la Santa María fue tan histórica que despertó una admiración que seguirá viva a través de los tiempos.

Fichamba falleció en el Hospital Teodoro Maldonado Carbo, donde estaba internado desde el pasado 14 de abril.

‘Sentí que mi raza indomable no se sometía’

El artista era originario de Peguche, Otavalo, y siempre se sintió orgulloso de sus raíces; no solo lo llevaba en su sangre, sino también en su manera de vestir: sus alpargatas, ponchos, pantalones y camisas blancas siempre lo acompañaron en su carrera musical. “Voy con mi etnia a todos lados (…). La gente debe identificarse con sus raíces. Debe sentirlas propias”, dijo en un concierto en Guayaquil en el 2017.

De esto da fe Gustavo Pacheco, el artista que hizo los arreglos musicales de La Pinta, la Niña y la Santa María y acompañó en la orquesta, compuesta por 47 músicos, que se presentó con Fichamba en el festival OTI.

“Cuando Jesús salió a España hubo personas que le dijeron: ‘Este moñudo, cómo nos puede representar’ y Jesús contestó: ‘El día que me muera quiero que me entierren con mi moño, mi poncho y mis alpargatas’”, replica Pacheco.

“Fichamba fue un ejemplo de lucha, de superación, que le dio al Ecuador la autoestima internacional que necesitaba respecto a los artistas”, añade.

Jesús Fichamba durante su presentación en los premios OTI de la canción en España, en 1985.

De aquella experiencia también destaca la presencia de Pablo Salame, su mánager, y el trabajo en equipo que se mantuvo hasta el final. “Él le inyectaba todo el positivismo a Jesús. Nuestra actuación fue tan cronometrada que yo tenía que arrancar la orquesta cuando Jesús pisara el sexto escalón, sonaba la orquesta, sonaban los cornos, trompetas, y cuando Jesús llegaba a su micrófono, abría los brazos, fue un asunto tan cronometrado”, recuerda.

Salí al escenario, era una cosa tan maravillosa, sentí como un viento que me llevó, estaba sonriente, alegre, triunfante

Jesús Fichamba, cantante

Entre las anécdotas con su amigo Jesús rememora una en Nueva York, posterior a la presentación en el Festival OTI, cuando durante su estadía en el Hilton Colón de la ciudad norteamericana, Pacheco se encontró en el ascensor con dos clásicos personajes. “Yo bajaba en el ascensor y en este venían Cantinflas y El Puma y los dos me preguntaron por Fichamba, que querían verlo y dijeron cosas hermosas”, recuerda el artista, quien acompañó a las hijas de Fichamba desde el momento de su hospitalización el 14 de abril.

‘La Pinta, La Niña y La Santa María’, la interpretación icónica de Jesús Fichamba

“Yo entré cuando Jesús estaba con el 90% de los pulmones tomados, me dejaron ingresar porque el doctor pidió que nos despidamos. Entré, pero yo no me fui a despedir, yo le fui a hablar al oído, a decirle: Jesús, te necesitamos acá, tienes que salir de esto”, señala el artista, sobre la vez que lo vio por última vez en el hospital el viernes pasado.

Sin embargo, prefiere quedarse con los buenos momentos vividos. “Jesús era una persona noble, un amigo leal, ingenuo muchas veces, pero leal y solidario”, dice.

Su trayectoria

Guayaquil 15 de Abril del 2011, Teatro Centro Cívico, Concierto por los 65 años de carrera artística de Freisa Saavedra, presentación de Jesús Fichamba. Foto: archivo

Tenía 23 años, en 1970, cuando llegaba a Guayaquil con el sueño ferviente de cantar. Con su tradicional atuendo se presentó en la compañía discográfica Ifesa para convencer al compositor Luis Padilla y pedirle que le escribiera una canción. Pero en aquella década no lo logró.

En 1984 participó con el grupo del cantante guayaquileño Aladino y grabó su primer disco Fichamba internacional en 1983 con la disquera Ifesa.

Un año más tarde, el destino hizo que Padilla le escribiera la canción La Niña, la Pinta y la Santa María. Aun cuando Fichamba ya tenía seleccionada otra canción para participar, Padilla logró convencer a su representante para que eligiera este tema.

Padilla cuenta que escribió y compuso la canción faltando cinco años para conmemorar los 500 años del descubrimiento de América, un elemento que le daba aún más significado. “Nadie se esperaba que un indígena vaya a España a cantar esta epopeya del descubrimiento de América”, dice.

“Jesús también cantó La Niña, la Pinta y la Santa María en los aposentos donde había estado Cristóbal Colón”, cuenta Padilla.

Después del OTI Internacional, Fichamba recibió invitaciones a programas como‘Sábado gigante’, ‘Siempre en domingo’, ‘Noches viejas de Madrid’, y otros. En 1985 grabó su segundo disco llamado Soñando.

Entre 1990 y el 2000, Fichamba dio prioridad a su promoción internacional y participó como invitado en ferias y pequeños festivales artísticos.

Cuando volvía al país, pues viajaba constantemente a Europa, se dedicaba a su negocio de venta de calzado en la Bahía. Desempeñó por un año dos meses el cargo de coordinador del programa ORI (Operación Rescate Infantil).

Quiso ser boxeador, pero luego de ganar en una pelea en Ambato, sufrió un accidente de tránsito que le afectó la columna y terminó inclinándose por la música.

En febrero de 2020 dio a conocer un nuevo trabajo discográfico denominado La historia musical de Jesús Fichamba, que contenía 21 temas, entre nuevas creaciones con ritmos contemporáneos y una selección de algunas de sus canciones consagradas.

Jesús Fichamba cantó en Guayaquil

Con Padilla grabó en el mismo año el tema y videoclip Cordillera de los Andes. “La pena que siento porque estábamos trabajando en un proyecto nuevo que ya al final no se pudo lanzar”, dice Padilla.

Y con Pacheco estaban por lanzar una nueva versión de La Pinta, la Niña y la Santa María. “Yo ya le había hecho los arreglos y estábamos esperando nada más el momento de grabarlo. Ahora solo me queda hacerla instrumental en homenaje a él”, indica.

Jesús, el amigo

Amigos, artistas y autoridades manifestaron su pesar ante la pérdida física de Fichamba. “Estoy completamente destruido, mi amigo (…), le pido a Dios que Jesús descanse en paz y que se reconozca la valía de este hombre para Ecuador y el mundo”, expresa Padilla.

“Jesús Fichamba es una institución, es un hombre de pueblo que de abajo vino y que llegó a altos niveles. Siempre fue sencillo, humilde en su forma de ser, pero con una gran voz, un gran artista, un gran corazón, un gran amigo siempre por todos lados. Lo recordaremos toda la vida”, continúa.

En tanto, otros artistas nacionales como Juan Fernando Velasco también expresaron sus condolencias “El maestro Fichamba era un intérprete extraordinario. Su voz profunda y clara acariciaba las melodías que cantaba”, dice.

“Además era humilde y bondadoso. Basta con recordar la cara de alegría y resignación cuando, de manera inexplicable, se le dio un segundo lugar por razones humanitarias y no artísticas en aquel Festival OTI en el que Ecuador mereció ganar. Vivirá siempre en nuestro recuerdo”, añade el cantautor.

Jesús Fichamba planea lanzar su nuevo disco en dos meses. En su mayoría fue producido en España.

Por su parte, Mirella Cesa sostiene que fue un artista que dejó un legado importante. “Fue una figura de nuestra música que marcó una huella internacional importante para nuestro país, pude alternar con él en un par de shows… mi más sentido pésame a su familia y seres queridos”, refiere.

La soprano Astrid Achi cuenta que el año pasado, Fichamba fue parte de los invitados de una actividad que realizaron en el Teatro Centro de Arte, en julio del 2020. “Compartí con él, porque actuó y con su bella voz y su talento y su sencillez, que lo caracterizaba. Era un personaje con un gran corazón”, sostiene.

Achi recalca “el ejemplo de su sencillez, de su personalidad grande, por ser un ser humano tan dado a los demás y a pesar de que el don divino que Dios le dio, dado su timbre de voz, tan peculiar, siempre lleno de bondades”.

“El hombre que se esfuerza en el arte y trabaja, reconoce y busca los mercados triunfa. Hay muchos artistas que creen que el mundo del arte es solo cantar y no reconocen que el mundo del arte, a parte de cantar, responde a las necesidades y demandas del mercado, y Fichamba siempre buscaba las oportunidades”, acotó por su parte, Ramón Sonnenholzner, gestor cultural y director del Colegio Alemán Humboldt de Guayaquil.

Sus restos descansan…

A las 15:30 de hoy se celebró la misa de réquiem e inmediatamente se desarrolló el sepelio en el camposanto Parque de la Paz La Aurora, así lo informó Pacheco a este Diario. (I)

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